Furry estaba sentado escoltando con su pata de palo, para que no entrara ningún perro.
El frigorífico, había cerrado hace unos meses, luego de fucking gran depresión, pero los laburantes seguían esperando el camión de reses ,
Era la seguridad de que cuando vengan las reses nadie correría a buscar algún pedazo.
En la espera, agarro su guitarra y sonriendo con su dentadura antagónica del buen negro, soplo fuerte : y el blus aquieto la infelicidad del barrio.
Solo por un un momento ,largo como un mensaje astral empezó a sonar: "Falling Down Blus"
La gente se acercaba mientras Furry cantaba con mas detalle ,saboreando como si fuera un buen cigarro negro las partituras. Las reses una por una
se iban repartiendo al filo del blus, al filo de la guerra.

Letra Rebuscada by Brenda Sofia Steizelboim is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Permissions beyond the scope of this license may be available at steizelboim.brenda@gmail.com.
lunes, 13 de diciembre de 2010
La sombra del episodio
El tenue claro estaba humedecido, me levante tiritando de frió.
Las costas estaban secas, tenían el color del calamar.
La mirada audaz de las mujeres y hombres se despabilaron.
Nadie habitaba las costas a causa del capullo oceánico que hacia estrellar matinal mente las olas .Esas olas carcelarias que golpeaban sin cesar la frente.
Luego las miradas desafiantes clamaban silencio. Por que el silencio no viene del mar ni tampoco de es otra hormona del ser humano, es algo expuesto por la noche por el día por algo que viene detrás nuestras causas comunes que aún no conocemos.
Las costas estaban secas, tenían el color del calamar.
La mirada audaz de las mujeres y hombres se despabilaron.
Nadie habitaba las costas a causa del capullo oceánico que hacia estrellar matinal mente las olas .Esas olas carcelarias que golpeaban sin cesar la frente.
Luego las miradas desafiantes clamaban silencio. Por que el silencio no viene del mar ni tampoco de es otra hormona del ser humano, es algo expuesto por la noche por el día por algo que viene detrás nuestras causas comunes que aún no conocemos.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Soy el día que mas anocheció
Soy el día que mas anocheció
En la vereda del parque, las fresas congeladas rompen dientes de los transeúntes. y la parafernalia comedia unta malta a mis ganas de tomar.
Camina la lluvia, la takcleo para desparramarme con ella, y se enoja bastante , me tira pelotas de hielo frió.
Ser naturaleza me confundió una tarde cuando las cosas que amaba anochecieron. Y volé junto a los gorriones de cera.
En la vereda del parque, las fresas congeladas rompen dientes de los transeúntes. y la parafernalia comedia unta malta a mis ganas de tomar.
Camina la lluvia, la takcleo para desparramarme con ella, y se enoja bastante , me tira pelotas de hielo frió.
Ser naturaleza me confundió una tarde cuando las cosas que amaba anochecieron. Y volé junto a los gorriones de cera.
sábado, 20 de noviembre de 2010
El ronquido y las horas
Pusiláminamente escarbando en papeles sin tiempo
se encontró el ronquido persiguiendo a las horas.
Nunca encontraba alguna donde exsplayarse,
las horas temerosas no querían
la pesades de un ronquido
augerado y ventolado con papeles de otros tiempos
Eso duerme, como las palabras que no dicen nada.
se encontró el ronquido persiguiendo a las horas.
Nunca encontraba alguna donde exsplayarse,
las horas temerosas no querían
la pesades de un ronquido
augerado y ventolado con papeles de otros tiempos
Eso duerme, como las palabras que no dicen nada.
jueves, 18 de noviembre de 2010
Susurro de la Egolatría
El Egoísmo Mata: las ganas, las plantas, el perfume de la aureola que te tiñe tus cabellos. El Egoísmo mata hasta lo que parece no tener fin, y muere en su propio juego, donde los pétalos que quitaste a la flor, se cayeron sin darte la respuesta que ansiabas, mirarse el ombligo mucho tiempo hace crecer arboles gigantes,y débiles, en definitiva de lo que se cree, el egoísmo fundamentalista asesina a sus portadores con la debilidad que no soportan cuando la sienten, son cobardes a la vera de un río viendo como el otro se ahoga en esperanzas de su cambio
Ese que se ahoga es por que quiso o fue ciego o no vio el río ,
meticuloso tiempo del cronometro, la espera es una mentira para calmar, y se viste de esperanza el pulso revelador de las horas contadas para el fin.
Ese que se ahoga es por que quiso o fue ciego o no vio el río ,
meticuloso tiempo del cronometro, la espera es una mentira para calmar, y se viste de esperanza el pulso revelador de las horas contadas para el fin.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Mosca
Las cosas no iban bien, la noche me seguia cercando
una mosca estaba desplanzandose por la mesa, inquieta, buscaba las sobras de la comida
Amistosamente agarre el pan que me estaba por llevar a la boca y tire algunas miguitas para que
no sintiera que su busqueda era en vano.
La noche cercaba y la mosca moviendose esta vez con mas entusiasmo me revolitio por la cabeza,
aplastarla con el tenedor no seria amable.
El silvido de la mosca poquito a poquito me iba perturbando Le abri la ventana para que busque comida en la basura, ese día los basureros estaban de paro. Un festin inolvidable pensè..
La mosca no se iba , estaba posada en mi vaso con vino, me daba asco que su mugre me contagiara de algo.
La pude agarrar, y sin mas vueltas me la comi.
Emepece a sentir culpa, me morfe a la mosca, pobre.
Cuando termine de cenar un ruido venia de mi cabeza, si si era el silvido de la mosca.
Seguramente el sueño productor de cosas ilusorias, me estaba avisando que tenia que dormir mas.
Finalmente dormi.
Al otro dìa, el mismo silvido seguia dentro de mi cabeza , es asì que la mosca empezo a ser parte mi.
Hasta que la olvide. Por que hay cosas aunque sean parte de una se olvidan se van quedando atascas por que te la vas morfando y los recuerdos se van cerrando, por que te vas morfando la basura, las sobras todos fuimos y somos moscas.
una mosca estaba desplanzandose por la mesa, inquieta, buscaba las sobras de la comida
Amistosamente agarre el pan que me estaba por llevar a la boca y tire algunas miguitas para que
no sintiera que su busqueda era en vano.
La noche cercaba y la mosca moviendose esta vez con mas entusiasmo me revolitio por la cabeza,
aplastarla con el tenedor no seria amable.
El silvido de la mosca poquito a poquito me iba perturbando Le abri la ventana para que busque comida en la basura, ese día los basureros estaban de paro. Un festin inolvidable pensè..
La mosca no se iba , estaba posada en mi vaso con vino, me daba asco que su mugre me contagiara de algo.
La pude agarrar, y sin mas vueltas me la comi.
Emepece a sentir culpa, me morfe a la mosca, pobre.
Cuando termine de cenar un ruido venia de mi cabeza, si si era el silvido de la mosca.
Seguramente el sueño productor de cosas ilusorias, me estaba avisando que tenia que dormir mas.
Finalmente dormi.
Al otro dìa, el mismo silvido seguia dentro de mi cabeza , es asì que la mosca empezo a ser parte mi.
Hasta que la olvide. Por que hay cosas aunque sean parte de una se olvidan se van quedando atascas por que te la vas morfando y los recuerdos se van cerrando, por que te vas morfando la basura, las sobras todos fuimos y somos moscas.
martes, 21 de septiembre de 2010
Canto
Cuando cantas se arrodillan frente a vos las posibilidades del desquite.
Contemplas todas las visisitudes que te aproximan.
Vas desechando cada pétalo de la rosa negra.
Llegas a la puerta del gran abismo, donde están las posibilidades de la gloria.
Llegas a la puerta del gran abismo, donde están las posibilidades de la gloria.
Cuando te das cuenta estabas caminando ni a paso muy rápido ni tan lento mas bien un paso desprolijo pero sin velocidades hacia la puerta donde vive el tesoro que te están robando.
Te callas y mientras te vas deteniendo : pensás hacia donde van aquellos que marchan con sus cánticos alegres y de lucha.
El punto mas noble de este fervor, es el contrapunto donde doblegamos las ganas de saber que aunque el abismo este mas lejos que el abismo mismo sabemos que caminamos y esos pasos mueven las baldosas del espacio muerto. Ahí estamos contagiados con un mismo virus de la cura, el de la libertad, eso te despierta luego del letargo . Te asalta el pensamiento (cuando te haces parte de la marea ) esto es lo que elegiste cuando venias para acá: Donde retumban las voces y se borra todo el pesimismo (dejas de analizar)
te vas moviendo de nuevo y ahí tus cuerdas vocales andariegas sueltan la voz y cantas.
te vas moviendo de nuevo y ahí tus cuerdas vocales andariegas sueltan la voz y cantas.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Niña en el desierto
Donde las piedras ya no alcanzan
a ser mas que toneladas
aunque apenas sean granito.
Te llenas de esa horizontalidad infinita
solo que es abstracta.
Finura que descose tus lineamientos
la existencia en tus borcegos pequeños.
Ahi estas parada frente a la finitud
que termina en una raya
que marca el fin del comienzo
por que todo limite en el horizonte marca un despúes.
Ahi estas nuevamente recorriendo el cielo,
asustada por que no vez las manos
de los que te
llevaron a recojer piedras autoctonas.
Pero no temas estan ahi.
Te quisiera abrazar pero soy niña también
y estoy mirando el mar
y ahora perdiendome en las olas.
Mi mamá me esta retando,
por que me estoy yendo muy lejos de la orilla.
Pero sin saberlo queria estar mas cerca
de la espuma.
Falta para que sepa de vos,
de que estas en el desierto
lejos pero en la misma tierra.
Tus ojos niños atesoran ese momento
que repetirias como si fuera una leyenda.
El camino esta correcto, caminas y
las lomitas de ese escenario patagonico te nutren.
Te nutre para sentir que el calor es humano,
y que dichas piedras crearan el imperio
de tu ideal,
un ideal que por suerte empieza a tener calor de humano,
ya que las piedras son inmortales
pero los imperios caducan.
Dualidad necesaria para amar.
Me encanta el mar,
las olas son espumas gigantes
como un gigante carnaval.
De ese que despúes me enteraria
que te aturden.
Son grandes a mis ojos
despúes entenderia
que le di demaciada imensitud en mis pupilas
Teniendo el consuelo o no, que en la
mañana de años que vendran
le daría lo justa medida a los andariveles
que luchan con las olas.
Personita chiquita y niña,
andariega,
quemada por el sol sureño
Estas ahi? mientras
yo estoy tostada por el sol costero
enterrando caracoles
para buscarlos otra vez.
Muchos años nos separan,
pero aca concluimos
por fin.
En este punto exacto cuando tus ojos
aun niños me recordaron quien sos.
Y los quise.
a: M.J.L
a ser mas que toneladas
aunque apenas sean granito.
Te llenas de esa horizontalidad infinita
solo que es abstracta.
Finura que descose tus lineamientos
la existencia en tus borcegos pequeños.
Ahi estas parada frente a la finitud
que termina en una raya
que marca el fin del comienzo
por que todo limite en el horizonte marca un despúes.
Ahi estas nuevamente recorriendo el cielo,
asustada por que no vez las manos
de los que te
llevaron a recojer piedras autoctonas.
Pero no temas estan ahi.
Te quisiera abrazar pero soy niña también
y estoy mirando el mar
y ahora perdiendome en las olas.
Mi mamá me esta retando,
por que me estoy yendo muy lejos de la orilla.
Pero sin saberlo queria estar mas cerca
de la espuma.
Falta para que sepa de vos,
de que estas en el desierto
lejos pero en la misma tierra.
Tus ojos niños atesoran ese momento
que repetirias como si fuera una leyenda.
El camino esta correcto, caminas y
las lomitas de ese escenario patagonico te nutren.
Te nutre para sentir que el calor es humano,
y que dichas piedras crearan el imperio
de tu ideal,
un ideal que por suerte empieza a tener calor de humano,
ya que las piedras son inmortales
pero los imperios caducan.
Dualidad necesaria para amar.
Me encanta el mar,
las olas son espumas gigantes
como un gigante carnaval.
De ese que despúes me enteraria
que te aturden.
Son grandes a mis ojos
despúes entenderia
que le di demaciada imensitud en mis pupilas
Teniendo el consuelo o no, que en la
mañana de años que vendran
le daría lo justa medida a los andariveles
que luchan con las olas.
Personita chiquita y niña,
andariega,
quemada por el sol sureño
Estas ahi? mientras
yo estoy tostada por el sol costero
enterrando caracoles
para buscarlos otra vez.
Muchos años nos separan,
pero aca concluimos
por fin.
En este punto exacto cuando tus ojos
aun niños me recordaron quien sos.
Y los quise.
a: M.J.L
Olor a viento
El viento resopló, huyendo por las ramas se choco con la pared del fondo y como si la fuerza marina que trae la marea salo el momento y se encogió desapareciendo entre las ramas.
Camina sin cesar ese horizonte que nunca se da vuelta, no es capaz de darte ventaja. Siempre esta firme, esperando el momento de gloria, imperceptible, como ese que forma la humedad. Podría ceder si algo le importaras y darse la vuelta : darte un guiño por un instante imperceptible , cuando tu sepas y comprendas que jamas lo vas alcanzar.
Pero mientras seguimos como el viento, resoplando y chocándonos contra la pared de algún fondo creemos que somos viento y que con la fuerza que llevamos al cansaremos ese horizonte que quizás ni siquiera sabe que existimos . Nos encongemos luego nos hacemos sal y compredemos que somos mortales.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Playa
Respeto cada lágrima que derrame en su momento
en su frió temporal
o en alguna tarde agotadora.
sobre esas lágrimas arme el barquito que me llevo al día de hoy.
a
está isla que no puedo dejar de soñar
de sentir bajo mis pies la arena que me prometiste en tu terraza.
en su frió temporal
o en alguna tarde agotadora.
sobre esas lágrimas arme el barquito que me llevo al día de hoy.
a
está isla que no puedo dejar de soñar
de sentir bajo mis pies la arena que me prometiste en tu terraza.
martes, 7 de septiembre de 2010
El amor no tiene cuartel
Los sentidos y las brasas queman por igual, son como un manantial de cocaína errática entrado por poros tapados.
Allí esta la suplicante pidiendo una tregua, como poseída tuerce la mano, se la muerde para no dañar.
Corriendo llega a la parada del colectivo y sin atisbos retrocede, golpea de nuevo la puerta que hace unos minutos dejo atrás.
No hay problema que los inquilinos escuchen las suplicas, cuantas veces Nahir tuvo que salir asustado buscando un guardia de seguridad o algún policía para detener las bravuras de Saya, todo en oriente estaba quieto.
Las penumbras eran un recodó muy buscado, pero esta vez la noche y las penumbras eran el único testigo ocular de la escena.
La sordera incrédula de los vecinos, eran parte de la imaginación de Nahir, aquel que nació raro, por que no atentaba contra ningún pedido de libertad de Saya ni alguna otra mujer que lo haya amado.
A veces se preguntaba si era por amor que lo perdía todo.
La puerta estaba cerrada y estuvo así, las suplicas no conmovieron a Nahir.
Saya inconsciente de temor,
se desparramo en un páramo cercano , unos arbustos rosados y durmió.
No hubo palabras ni intermediarios, solo el viento hizo que el cantar de Saya buscara y llegara a los sueños de Nahir.
Cuando se despertó salio corriendo buscando entre las calles las plazas los paramos lo que pensó que los sueños le decían.
Llegó al lugar donde Saya durmió la noche que el no abrió la puerta, vio el pañuelo amarillo,
se acerco lentamente para no despertarla, Cuando la toco un suave viento que paseaba por ahí roso los pómulos, y empezó a desharserce, todo el cuerpo de Saya estaba convirtiéndose en arena seca fina morena,
Nahir se quedo con el pañuelo amarillo entre manos, con la boca abierta, no pudiendo creer que la mujer que amaba se le iba con el viento.
Se despertó en medio del cuartel, transpirado inquieto, las bombas en Palestina seguían cayendo.
Allí esta la suplicante pidiendo una tregua, como poseída tuerce la mano, se la muerde para no dañar.
Corriendo llega a la parada del colectivo y sin atisbos retrocede, golpea de nuevo la puerta que hace unos minutos dejo atrás.
No hay problema que los inquilinos escuchen las suplicas, cuantas veces Nahir tuvo que salir asustado buscando un guardia de seguridad o algún policía para detener las bravuras de Saya, todo en oriente estaba quieto.
Las penumbras eran un recodó muy buscado, pero esta vez la noche y las penumbras eran el único testigo ocular de la escena.
La sordera incrédula de los vecinos, eran parte de la imaginación de Nahir, aquel que nació raro, por que no atentaba contra ningún pedido de libertad de Saya ni alguna otra mujer que lo haya amado.
A veces se preguntaba si era por amor que lo perdía todo.
La puerta estaba cerrada y estuvo así, las suplicas no conmovieron a Nahir.
Saya inconsciente de temor,
se desparramo en un páramo cercano , unos arbustos rosados y durmió.
No hubo palabras ni intermediarios, solo el viento hizo que el cantar de Saya buscara y llegara a los sueños de Nahir.
Cuando se despertó salio corriendo buscando entre las calles las plazas los paramos lo que pensó que los sueños le decían.
Llegó al lugar donde Saya durmió la noche que el no abrió la puerta, vio el pañuelo amarillo,
se acerco lentamente para no despertarla, Cuando la toco un suave viento que paseaba por ahí roso los pómulos, y empezó a desharserce, todo el cuerpo de Saya estaba convirtiéndose en arena seca fina morena,
Nahir se quedo con el pañuelo amarillo entre manos, con la boca abierta, no pudiendo creer que la mujer que amaba se le iba con el viento.
Se despertó en medio del cuartel, transpirado inquieto, las bombas en Palestina seguían cayendo.
Datese de un lejano terreno de contrariedades
1
El impulso perruno de Sebastiana de levantarse todas las mañanas para que el agua bien candente pudiera usarse, sin tener la necesidad su señor marido de hacerlo por si mismo, ni sus hijos, ni sus nueras, ni sus nietos, y algún perdido sin hogar.
Todo pasaba por manos de Sebastiana, o su mirada
Era dueña y sierva, en eso recidia la sonrisa en sus mañanas mirando la nada cargando el tanque de agua caliente.
La sonrisa era su espoliante natural, a escondidas, dado que la única vez que la vieron apenas esbozar una mueca parecida a la sonrisa , fue cuando contagiada por la música que sus nietos tocaban en el patio, recordó uno de los momentos mas honestos de su vida.
Rozando la tarde , los mates que no paraban de brotar de cualquier lado, necesitaban mas yerba. El nombre de Sebastiana empezaba a quebrar las paredes recién hechas, y casi mas parecía borrar la pintura.
Sin queja y sin pausa se puso firme , aprendió a no correr tanto y empezó a llevar una bolsa de plástico a todos los rincones que su nombre mismo la buscaba.
Allí estaba ella imaginando que la yerba que caía correctamente y finamente en el fondo de la bolsa de plástico, era pasto para darles a los caballos del matorral.
No tenían caballos, apenas los veía cuando por esas casualidades estaba llegando del mercado se topaba con algunos cartoneros que lo usan como transporte.
Les gustaba verlos pero siempre se quejaba del estado en el que estaban.
2
Un día acomodando las cosas de su cuarto junto a sus dos nietas y una amiga de ellas, encontró preservativos., y lo dijo tan alto que casi sin contener ningún tipo de compostura las tres que la acompañanban en el quehacer hecharon a reír. Sebastiana no se reía, eso les causo un cierto recato. Hasta que una de sus nietas recordó: cierto! para que quiere Sebastiana y su abuelo Nanto forros si la habían vaciado apenas había tenido su tercer hijo.
Sin consuelo, mas por haber ella misma destruido parte de la fachada que había en esa casa, Ella y su marido.
Ahora que sus nietas sabían que no eran mas que impostores, se burlarían y no creerían en el amor para siempre, y lo peor perderían el respeto.
Pero como las cosas pasan rápido como mismo los pensamientos, el tiempo le dio la razón, se olvidarían todos de ese pequeño infortunio,
La locura se empezó apoderar de a poco , de todo lo que parecía guardado hace mucho.
Especialmente la locura de una de sus nietas empezó a causarle tanto dolores de cabeza, que ese recuerdo en sí no la dejaba dormir de noche.
Ella se encargaba de sacarles los vidrios que escondía para cortarse, de hechar a los novios de los cuales se obsesionaba, de las ambulancias que venían para llevarla. Después sus sobrinos casi todos drogadictos,que deambulaban por ahí todo el día.
De una de sus nietas que parecía ocultar algo, sera que su amiga no es su amiga como tal.
Ya no estaba tan arreglada , ni siquiera sonreía esas mañanas de soledad llenando el tanque.
3
Las convoluciones en la casa, no paraban, ella agotada comunico lo que nadie pensaba, por eso de ahí la sorpresa de ese vació cuando:
Al escuchar el grito de la nieta cortándose , sentir las lágrimas de su hija encerrada borracha tomando whsyki por que otra vez su marido la dejo.
Sus nietos mas chicos pegándose entre si y martillando las tortugas del jardín , y uno de los mas chicos sonámbulo abriendo la puerta de calle, el hijo gritando cosas incoherentes, mientras su otra nieta pensaba en suicidarse,
y por supuesto la ausencia casi asidua de su marido,
Sebastiana no dijo nada y murió.
Antes recordó lo mas honesto que hizo.
.
El impulso perruno de Sebastiana de levantarse todas las mañanas para que el agua bien candente pudiera usarse, sin tener la necesidad su señor marido de hacerlo por si mismo, ni sus hijos, ni sus nueras, ni sus nietos, y algún perdido sin hogar.
Todo pasaba por manos de Sebastiana, o su mirada
Era dueña y sierva, en eso recidia la sonrisa en sus mañanas mirando la nada cargando el tanque de agua caliente.
La sonrisa era su espoliante natural, a escondidas, dado que la única vez que la vieron apenas esbozar una mueca parecida a la sonrisa , fue cuando contagiada por la música que sus nietos tocaban en el patio, recordó uno de los momentos mas honestos de su vida.
Rozando la tarde , los mates que no paraban de brotar de cualquier lado, necesitaban mas yerba. El nombre de Sebastiana empezaba a quebrar las paredes recién hechas, y casi mas parecía borrar la pintura.
Sin queja y sin pausa se puso firme , aprendió a no correr tanto y empezó a llevar una bolsa de plástico a todos los rincones que su nombre mismo la buscaba.
Allí estaba ella imaginando que la yerba que caía correctamente y finamente en el fondo de la bolsa de plástico, era pasto para darles a los caballos del matorral.
No tenían caballos, apenas los veía cuando por esas casualidades estaba llegando del mercado se topaba con algunos cartoneros que lo usan como transporte.
Les gustaba verlos pero siempre se quejaba del estado en el que estaban.
2
Un día acomodando las cosas de su cuarto junto a sus dos nietas y una amiga de ellas, encontró preservativos., y lo dijo tan alto que casi sin contener ningún tipo de compostura las tres que la acompañanban en el quehacer hecharon a reír. Sebastiana no se reía, eso les causo un cierto recato. Hasta que una de sus nietas recordó: cierto! para que quiere Sebastiana y su abuelo Nanto forros si la habían vaciado apenas había tenido su tercer hijo.
Sin consuelo, mas por haber ella misma destruido parte de la fachada que había en esa casa, Ella y su marido.
Ahora que sus nietas sabían que no eran mas que impostores, se burlarían y no creerían en el amor para siempre, y lo peor perderían el respeto.
Pero como las cosas pasan rápido como mismo los pensamientos, el tiempo le dio la razón, se olvidarían todos de ese pequeño infortunio,
La locura se empezó apoderar de a poco , de todo lo que parecía guardado hace mucho.
Especialmente la locura de una de sus nietas empezó a causarle tanto dolores de cabeza, que ese recuerdo en sí no la dejaba dormir de noche.
Ella se encargaba de sacarles los vidrios que escondía para cortarse, de hechar a los novios de los cuales se obsesionaba, de las ambulancias que venían para llevarla. Después sus sobrinos casi todos drogadictos,que deambulaban por ahí todo el día.
De una de sus nietas que parecía ocultar algo, sera que su amiga no es su amiga como tal.
Ya no estaba tan arreglada , ni siquiera sonreía esas mañanas de soledad llenando el tanque.
3
Las convoluciones en la casa, no paraban, ella agotada comunico lo que nadie pensaba, por eso de ahí la sorpresa de ese vació cuando:
Al escuchar el grito de la nieta cortándose , sentir las lágrimas de su hija encerrada borracha tomando whsyki por que otra vez su marido la dejo.
Sus nietos mas chicos pegándose entre si y martillando las tortugas del jardín , y uno de los mas chicos sonámbulo abriendo la puerta de calle, el hijo gritando cosas incoherentes, mientras su otra nieta pensaba en suicidarse,
y por supuesto la ausencia casi asidua de su marido,
Sebastiana no dijo nada y murió.
Antes recordó lo mas honesto que hizo.
.
Luz
Ayer recordé,
lo que a menudo me iba dictando el rectángulo mas agudo, cuyo fin en mi cuarto es que entre luz, un poquito no tan destellante ni tan nítida.
Un peldaño de luz que amortigue tanta ceguera,
las noches suelen odiosas contemplar mi temple trémulo,.
En las mañanas suelo recordar ese rectángulo cargado con cierta mística," por allí entra la luz " que necesito para despertar, para sentir que mi progreso es el adecuado.
No hay depresión somnámbula que pueda hablar mas que la propia habla despierta, llena de remolinos.
Ninguna de las formas de hablar puede explicar mejor lo que sucede cuando tus pies no quieren moverse para no despertar el resto del cuerpo.
Todo se va complicando un día atrapando otro, el hambre es el motor de una buena caminata, solo algunos metros.
Prendiendo con el dedo mas fuerte la tele, me introduzco en la sensación mas sanadora eh impura ver la nada.
Así los ciegos van quedando mas ciegos, y lo peor es que es preferible ir quedando sorda, para evitar la compulsa de palabrotas no de mal gusto sino por ser palabras a quien la audiencia le da fundamentos tan serios que te dan ganas de vomitar.
Ahí esta de nuevo ese filtro de luz, esa tele prendida el plato en el piso, el hambre ya hizo que camine lo suficiente, ahora queda lugar para la mugre.
De repente me doy cuenta que hay una biblioteca que había olvidado, levante las dos piernas y empecé a ver las lomas de los libros, este ya lo leí. Recordé el momento exacto que cerré el libro. Estaba en una playa lejos, volaban en el cielo indescriptibles puentes de nubes, y la espuma se estaba volviendo negra,
cuando unas manos empezaron a rodiarme con amor las caderas encastradas y mordidas por la arena.
Solo recuerdo ese momento, no las manos ni a quien pertenecían. Todo al cabo de un tiempo termina en cajones de la memoria que una no esta dispuesta abrir así por que si.
Los libros me fueron llevando a un recorrido casi diría espeluznante, este lo deje de leer cuando me avisaron del funeral, al otro lo termine en el bondi 50 y así y así.
Empecé a preguntarme por que no había leído algunos y las ganas, como la vida que se oculta muchas veces de nuestras sombras, empezaron brotar.
Si Saramago, Sí Baudeliere , si tantos otros, empecé a comerme los libros uno tras otros, la luz del día no importaba la noche era tan luminosa como el día
Los pies tomaron una rapidez inesperada, alucinante, empecé abrir el cuarto,
El aire embutido se disipo contra el viento que entraba como si lo estuvieran persiguiendo.
La cama estaba hecha, no había proximidad de platos latentes.
Ahí estaba leyendo mcon ganas de salir a la calle, ver si lo real podía conmoverme, si al final del día salia como lo esperaba, seguiría caminando mas.
lo que a menudo me iba dictando el rectángulo mas agudo, cuyo fin en mi cuarto es que entre luz, un poquito no tan destellante ni tan nítida.
Un peldaño de luz que amortigue tanta ceguera,
las noches suelen odiosas contemplar mi temple trémulo,.
En las mañanas suelo recordar ese rectángulo cargado con cierta mística," por allí entra la luz " que necesito para despertar, para sentir que mi progreso es el adecuado.
No hay depresión somnámbula que pueda hablar mas que la propia habla despierta, llena de remolinos.
Ninguna de las formas de hablar puede explicar mejor lo que sucede cuando tus pies no quieren moverse para no despertar el resto del cuerpo.
Todo se va complicando un día atrapando otro, el hambre es el motor de una buena caminata, solo algunos metros.
Prendiendo con el dedo mas fuerte la tele, me introduzco en la sensación mas sanadora eh impura ver la nada.
Así los ciegos van quedando mas ciegos, y lo peor es que es preferible ir quedando sorda, para evitar la compulsa de palabrotas no de mal gusto sino por ser palabras a quien la audiencia le da fundamentos tan serios que te dan ganas de vomitar.
Ahí esta de nuevo ese filtro de luz, esa tele prendida el plato en el piso, el hambre ya hizo que camine lo suficiente, ahora queda lugar para la mugre.
De repente me doy cuenta que hay una biblioteca que había olvidado, levante las dos piernas y empecé a ver las lomas de los libros, este ya lo leí. Recordé el momento exacto que cerré el libro. Estaba en una playa lejos, volaban en el cielo indescriptibles puentes de nubes, y la espuma se estaba volviendo negra,
cuando unas manos empezaron a rodiarme con amor las caderas encastradas y mordidas por la arena.
Solo recuerdo ese momento, no las manos ni a quien pertenecían. Todo al cabo de un tiempo termina en cajones de la memoria que una no esta dispuesta abrir así por que si.
Los libros me fueron llevando a un recorrido casi diría espeluznante, este lo deje de leer cuando me avisaron del funeral, al otro lo termine en el bondi 50 y así y así.
Empecé a preguntarme por que no había leído algunos y las ganas, como la vida que se oculta muchas veces de nuestras sombras, empezaron brotar.
Si Saramago, Sí Baudeliere , si tantos otros, empecé a comerme los libros uno tras otros, la luz del día no importaba la noche era tan luminosa como el día
Los pies tomaron una rapidez inesperada, alucinante, empecé abrir el cuarto,
El aire embutido se disipo contra el viento que entraba como si lo estuvieran persiguiendo.
La cama estaba hecha, no había proximidad de platos latentes.
Ahí estaba leyendo mcon ganas de salir a la calle, ver si lo real podía conmoverme, si al final del día salia como lo esperaba, seguiría caminando mas.
viernes, 27 de agosto de 2010
Tiempo y su formas
El tiempo tiene cara de vejez
se acuesta temprano como algunos niños.
Resopla arena y cose con agujas de todos los tamaños.
Es un gran monstruo sin genitalidad.
Es el gran alud que nos sepulta.
se acuesta temprano como algunos niños.
Resopla arena y cose con agujas de todos los tamaños.
Es un gran monstruo sin genitalidad.
Es el gran alud que nos sepulta.
Te vi bailando en una rama
Estabas como de costumbre sentada en una rama,
el árbol naranja parecía un manzano. Comías peras
Sentada en una rama mordías en el aire un fruto ajeno.
Sonreías, tus ojos llenos de azúcar negra mordían el aire para no dejarlo ir
Bailabas y te sarandiabas en la rama
No contabas con la altura ni con la flojedad de tu piso.
Así que mientras caías bailabas tragándote el último pedazo de pera, estabas feliz.
Prontamente despertaste en el suelo en tierra fresca
me hablabas pero ya no te escuchaba
tus ojos azúcar negra parecían enmudecer.
el árbol naranja parecía un manzano. Comías peras
Sentada en una rama mordías en el aire un fruto ajeno.
Sonreías, tus ojos llenos de azúcar negra mordían el aire para no dejarlo ir
Bailabas y te sarandiabas en la rama
No contabas con la altura ni con la flojedad de tu piso.
Así que mientras caías bailabas tragándote el último pedazo de pera, estabas feliz.
Prontamente despertaste en el suelo en tierra fresca
me hablabas pero ya no te escuchaba
tus ojos azúcar negra parecían enmudecer.
miércoles, 25 de agosto de 2010
Monotonía de un beso
Contás antes que todos salgan a esconderse, y desprevenida
pica pica te ganan un par.
La escondida era mi juego preferido, contaba hasta 40, a veces hasta 50. Cuando el promedio no excedía los 20. Solita me sumaba números, el momento fascinante de apoyarme en la pared, donde el mundo y la cantidad no me hacían pasar por el agobio , después era un picadero, cuando terminaba la suma. Pica Pica de todas partes. Y a mi me encantaba contar de nuevo...
La misma formula no tienen el mismo sentido en otros lugares,
Por ejemplo antes me perdí de la suma de los besos, después vino un día que la misma cuenta me empezó a contar a mi , fastidio.
Odiaba la monotonía de un beso, es la peor forma de perder lo que una quería contar hasta el infinito.
pica pica te ganan un par.
La escondida era mi juego preferido, contaba hasta 40, a veces hasta 50. Cuando el promedio no excedía los 20. Solita me sumaba números, el momento fascinante de apoyarme en la pared, donde el mundo y la cantidad no me hacían pasar por el agobio , después era un picadero, cuando terminaba la suma. Pica Pica de todas partes. Y a mi me encantaba contar de nuevo...
La misma formula no tienen el mismo sentido en otros lugares,
Por ejemplo antes me perdí de la suma de los besos, después vino un día que la misma cuenta me empezó a contar a mi , fastidio.
Odiaba la monotonía de un beso, es la peor forma de perder lo que una quería contar hasta el infinito.
martes, 24 de agosto de 2010
Descuartizando el Tiempo
Las noches que pasamos en el lugar fueron incomodas, sucias sin esas sabanas gloriosas que hacían volar las patas del somiers.
Cuando amanecimos quisimos hundirnos en la Tv que no había, lo único que teníamos era un espejo de tu bisabuela y así pasaba un segundo atrás del otro, pesados como un reloj de arena.
Gotas de calor, agua contaminada, un viento que no había y al final del pasillo; nosotras fundiéndonos en lo abstracto en el futuro que siempre resultaba incompleto. Faltaban dos partes un pasado y tu mano para dibujarlo y las mías para darle los tonos.
¿Qué fue de ese lugar humedo?. Un día nos levantamos mas incomodas que de costumbre, las sabanas esta vez parecían de su color verdadero, la mugre pegada al piso y el olor a tabaco seguía con aureolas putrefacto en el ambiente, entre los roces de la persiana entraban minúsculas gotas de luz.
El espejo de tu bisabuela había desparecido,
cada vez mas translúcida ibas desapareciendo esa mañana, primero tus manos, tu torso y finalmente tu pelo. Luego vos misma no te veías en el espejo ese que odiábamos, ese que ya no estaba.
Al día siguiente con las persianas altas pude ver, amanecía sin tos, sin mucha de esa lástima propia.
Es así que descubrí que te fuiste.
Cuando amanecimos quisimos hundirnos en la Tv que no había, lo único que teníamos era un espejo de tu bisabuela y así pasaba un segundo atrás del otro, pesados como un reloj de arena.
Gotas de calor, agua contaminada, un viento que no había y al final del pasillo; nosotras fundiéndonos en lo abstracto en el futuro que siempre resultaba incompleto. Faltaban dos partes un pasado y tu mano para dibujarlo y las mías para darle los tonos.
¿Qué fue de ese lugar humedo?. Un día nos levantamos mas incomodas que de costumbre, las sabanas esta vez parecían de su color verdadero, la mugre pegada al piso y el olor a tabaco seguía con aureolas putrefacto en el ambiente, entre los roces de la persiana entraban minúsculas gotas de luz.
El espejo de tu bisabuela había desparecido,
cada vez mas translúcida ibas desapareciendo esa mañana, primero tus manos, tu torso y finalmente tu pelo. Luego vos misma no te veías en el espejo ese que odiábamos, ese que ya no estaba.
Al día siguiente con las persianas altas pude ver, amanecía sin tos, sin mucha de esa lástima propia.
Es así que descubrí que te fuiste.
Soy la sal de mis propias heridas
Soy la sal de mis propias heridas...
donde yacen los cítricos que no crecen ni se beben.
donde las ojeras no disimulan lo lejano de a ratos...
eso lejano se acerca desde algún tiempo
y me sala.
Soy la sal de mis propias heridas
lloro algún día como el de hoy
ahí esta el agua con sal
no necesito que ese roce me ahogue.
S
oy la sal de mi propias heridas
en un mar que no quiere
que esconda
bajo
sus olas
las verdaderas causas del oleaje.
.
donde yacen los cítricos que no crecen ni se beben.
donde las ojeras no disimulan lo lejano de a ratos...
eso lejano se acerca desde algún tiempo
y me sala.
Soy la sal de mis propias heridas
lloro algún día como el de hoy
ahí esta el agua con sal
no necesito que ese roce me ahogue.
S
oy la sal de mi propias heridas
en un mar que no quiere
que esconda
bajo
sus olas
las verdaderas causas del oleaje.
.
Espejo
Estoy enfrente de un espejo. Que está pegado a otro de los lados no hay escapatoria
Están ahí
?
Los fantasmas de esos que te llevan lejos.
De los que te dejan fuera de vos.
Un par de tetas...
y un espejo.
Un par de sandalias sin usar
un vino sin tomar…
Lo patetico detrás y adelante del espejo.
No puede parar esa decadencia en mis zapatillas...Que van y van…
Que viene que no.
Que el tiempo me recuerda a la desnudez
de la nada.
Ojos claros, ojos negros
Y los míos marrones ahora opacos
ella detrás de mí:
Su sombra .
Están ahí
?
Los fantasmas de esos que te llevan lejos.
De los que te dejan fuera de vos.
Un par de tetas...
y un espejo.
Un par de sandalias sin usar
un vino sin tomar…
Lo patetico detrás y adelante del espejo.
No puede parar esa decadencia en mis zapatillas...Que van y van…
Que viene que no.
Que el tiempo me recuerda a la desnudez
de la nada.
Ojos claros, ojos negros
Y los míos marrones ahora opacos
ella detrás de mí:
Su sombra .
Silvia
El cielo esta enfrente de nuestras voces
las castellanas palabras se acomodan en las cuerdas.
Los timpanos y los tempranos rayos- vibran esto, esto que esta sucediendo ahora,
cuando miro lo que miro y aseguramos todos los rincones que amanecen.
Ahí esta esbelto el infinito aquel que te guarda como una venganza.
Sigo viendo los faroles del cielo. Me empalago de ver las gotas.
Hoy en un ricon de este tiempo que ya no hay en vos , puedo recordarte y te atesoro
te guardo como el infinito donde mis brazos no alcanzan a zasciar esta tempestad. Miró que ve el cielo
eso inquieta
conoce mi estado por que brinca de agua.
Las gotas manifiestan lo que mis ojos quieren mirar: un día gris por que el infinito te atesora para siempre
y sin embargo en este tiempo ahora
estas parada sonriendo jugando con el agua.
a Silvia, Mamá
las castellanas palabras se acomodan en las cuerdas.
Los timpanos y los tempranos rayos- vibran esto, esto que esta sucediendo ahora,
cuando miro lo que miro y aseguramos todos los rincones que amanecen.
Ahí esta esbelto el infinito aquel que te guarda como una venganza.
Sigo viendo los faroles del cielo. Me empalago de ver las gotas.
Hoy en un ricon de este tiempo que ya no hay en vos , puedo recordarte y te atesoro
te guardo como el infinito donde mis brazos no alcanzan a zasciar esta tempestad. Miró que ve el cielo
eso inquieta
conoce mi estado por que brinca de agua.
Las gotas manifiestan lo que mis ojos quieren mirar: un día gris por que el infinito te atesora para siempre
y sin embargo en este tiempo ahora
estas parada sonriendo jugando con el agua.
a Silvia, Mamá
Mesura
Mesura no mesa dura
donde se apoya la cordura
Esclavismo degenerado
que persigue la purga de lo sentido
La mesura apolillada
llevando los silencios que como tiros caen una mañana que aborrecemos
Chanchufo de la nada, mesura de la purga mentirosa que nos ata
los cordones para no podernos sonar la nariz.
Mesura cuando el escupitajo ve el piso y
no la cara de la moneda que perdimos.
Ahí estamos todos
acostados mirando lo que calla lo que dice y lo que consuela.
Lo no dicho, lo que perturba la orfandad de este destino que nos acribilla
pero esta la mesura para que seamos soñadores de la plena insolencia mesurada.
Ahí
nos evade lo anónimo de la frescura
y podemos darnos por derrotados.
donde se apoya la cordura
Esclavismo degenerado
que persigue la purga de lo sentido
La mesura apolillada
llevando los silencios que como tiros caen una mañana que aborrecemos
Chanchufo de la nada, mesura de la purga mentirosa que nos ata
los cordones para no podernos sonar la nariz.
Mesura cuando el escupitajo ve el piso y
no la cara de la moneda que perdimos.
Ahí estamos todos
acostados mirando lo que calla lo que dice y lo que consuela.
Lo no dicho, lo que perturba la orfandad de este destino que nos acribilla
pero esta la mesura para que seamos soñadores de la plena insolencia mesurada.
Ahí
nos evade lo anónimo de la frescura
y podemos darnos por derrotados.
La noche que cayó la Luna
las mañanas son iguales con la luna ahi arriba..
con su tez blanca que me chorrea las venas de nacar.
puedo abrir mi desnudez a las luces estacionales
camino sin paladar para el gusto
no puedo comprenderla esta ahi la miro estatica sin pulso hace una mueca gris.
tanta obra de arte a su desnudez. y mis piesacaminando en sales con pinches (rien de cansancio.)
la luna atada el gusto gris
sonrien esos cantos mi labios cianuros
es todo mentira no hay luna ahi arriba
esta la noche sola
como yo.
con su tez blanca que me chorrea las venas de nacar.
puedo abrir mi desnudez a las luces estacionales
camino sin paladar para el gusto
no puedo comprenderla esta ahi la miro estatica sin pulso hace una mueca gris.
tanta obra de arte a su desnudez. y mis piesacaminando en sales con pinches (rien de cansancio.)
la luna atada el gusto gris
sonrien esos cantos mi labios cianuros
es todo mentira no hay luna ahi arriba
esta la noche sola
como yo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)