Contás antes que todos salgan a esconderse, y desprevenida
pica pica te ganan un par.
La escondida era mi juego preferido, contaba hasta 40, a veces hasta 50. Cuando el promedio no excedía los 20. Solita me sumaba números, el momento fascinante de apoyarme en la pared, donde el mundo y la cantidad no me hacían pasar por el agobio , después era un picadero, cuando terminaba la suma. Pica Pica de todas partes. Y a mi me encantaba contar de nuevo...
La misma formula no tienen el mismo sentido en otros lugares,
Por ejemplo antes me perdí de la suma de los besos, después vino un día que la misma cuenta me empezó a contar a mi , fastidio.
Odiaba la monotonía de un beso, es la peor forma de perder lo que una quería contar hasta el infinito.

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