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Letra Rebuscada by Brenda Sofia Steizelboim is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
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martes, 7 de septiembre de 2010

Luz

Ayer recordé,
lo que a menudo me iba dictando el rectángulo mas agudo, cuyo fin en mi cuarto es que entre luz, un poquito no tan destellante ni tan nítida.
Un peldaño de luz que amortigue tanta ceguera,
las noches suelen  odiosas contemplar mi temple trémulo,.
En las mañanas suelo  recordar ese rectángulo cargado con cierta mística," por allí entra la luz " que necesito para despertar, para sentir que mi progreso es el adecuado.
No hay depresión somnámbula que pueda hablar mas que la propia habla despierta, llena de remolinos.
Ninguna de las formas de hablar puede explicar mejor lo que sucede cuando tus pies no quieren moverse para no despertar el resto del cuerpo.
Todo se va complicando un día atrapando otro, el hambre es el motor de una buena caminata, solo algunos metros.
Prendiendo con el dedo mas fuerte la tele, me introduzco en la sensación mas sanadora eh impura ver la nada.
Así los ciegos van quedando mas ciegos, y lo peor es que es preferible ir quedando sorda, para evitar la compulsa de palabrotas no de mal gusto sino por ser palabras a quien la audiencia le da fundamentos tan serios que te dan ganas de vomitar.
Ahí esta de nuevo ese filtro de luz, esa tele prendida  el plato en el piso, el hambre ya hizo que camine lo suficiente, ahora queda lugar para la mugre.
De repente me doy cuenta que hay una biblioteca que había olvidado, levante las dos piernas y empecé a ver las lomas de los libros, este ya lo leí. Recordé el momento exacto que cerré el libro. Estaba en una playa lejos, volaban en el cielo indescriptibles puentes de nubes, y la espuma se estaba volviendo negra,
cuando unas manos empezaron a rodiarme con amor las caderas encastradas y mordidas por la arena.
Solo recuerdo ese momento, no las manos ni a quien pertenecían. Todo al cabo de un tiempo termina en cajones de la memoria que una no esta dispuesta abrir así por que si.
Los libros me fueron llevando a un recorrido casi diría espeluznante, este lo deje de leer cuando me avisaron del funeral, al otro lo termine en el bondi 50 y así y así.
Empecé a preguntarme por que no había leído algunos  y las ganas, como la vida  que se oculta muchas veces de nuestras sombras, empezaron brotar.
Si Saramago, Sí Baudeliere , si tantos otros,  empecé a comerme los libros uno tras otros, la luz del día no importaba la noche era tan luminosa como el día
Los pies tomaron una rapidez inesperada, alucinante, empecé abrir el cuarto,
El aire embutido se disipo contra el viento que entraba como si lo estuvieran persiguiendo.
La cama estaba hecha, no había proximidad de platos latentes.
Ahí estaba leyendo mcon ganas de salir a la calle,  ver si lo real podía conmoverme, si al final del día salia como lo esperaba, seguiría caminando mas.

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