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Letra Rebuscada by Brenda Sofia Steizelboim is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
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martes, 21 de septiembre de 2010

Canto

Cuando cantas  se arrodillan frente a vos las posibilidades del desquite.
Contemplas todas las visisitudes que te aproximan.
Vas desechando cada pétalo de la rosa negra.
 Llegas a la puerta del gran abismo, donde están las posibilidades  de la gloria.
 Cuando te  das cuenta estabas caminando ni a paso muy rápido ni tan lento mas bien  un paso desprolijo pero sin velocidades hacia la  puerta  donde vive  el tesoro que te están robando.
Te  callas  y mientras te vas deteniendo : pensás hacia donde van aquellos que marchan con sus cánticos alegres y de lucha.
El punto mas noble de este fervor, es el contrapunto donde doblegamos las ganas de saber que aunque el abismo este mas lejos que el abismo mismo sabemos que caminamos y esos pasos mueven las baldosas del espacio muerto. Ahí estamos contagiados con un mismo virus de la cura, el de la libertad,   eso te despierta luego del letargo . Te asalta el pensamiento  (cuando te haces  parte de la marea ) esto  es lo que elegiste cuando venias para acá: Donde retumban las voces y se borra todo el pesimismo (dejas de analizar)
 te vas moviendo de nuevo y ahí tus  cuerdas vocales andariegas sueltan la voz y cantas.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Niña en el desierto

Donde las piedras ya no alcanzan 
a ser mas que toneladas
aunque apenas sean granito.
Te llenas de esa horizontalidad infinita
solo que es abstracta.
Finura que descose tus lineamientos 
la existencia en tus borcegos pequeños.
 
Ahi estas parada frente a la finitud 
que termina en  una raya
que marca el fin del comienzo
por que todo limite en el horizonte marca un despúes.
 
Ahi estas nuevamente recorriendo el cielo,
asustada por que no vez las manos 
de los que te
llevaron a recojer piedras autoctonas.
Pero no temas estan ahi. 
 
Te quisiera abrazar pero soy niña también 
y estoy mirando el mar 
y ahora  perdiendome en las olas.
Mi mamá me esta retando,
por que me estoy yendo muy lejos de la orilla.
Pero sin saberlo queria estar mas cerca 
de  la espuma.
 
Falta para que sepa de vos,
de que estas  en el desierto
lejos pero en la misma tierra.
 
Tus ojos niños atesoran ese momento
que repetirias como si fuera una leyenda.
 
El camino esta correcto, caminas y 
las lomitas de ese escenario patagonico te nutren. 
Te nutre para sentir que el calor es humano,
y que dichas piedras crearan el imperio 
de tu ideal,
un ideal que por suerte empieza a tener calor de humano,
ya que las piedras son inmortales 
pero los imperios caducan. 
Dualidad necesaria para amar.
 
Me encanta el mar, 
las olas son espumas gigantes 
como un gigante carnaval.
De ese que despúes me enteraria 
que te aturden.
Son grandes a mis ojos
despúes entenderia 
que le di demaciada imensitud en mis pupilas
Teniendo el consuelo o no,  que en la
mañana de años que vendran
le daría  lo justa medida a los andariveles 
que luchan con las olas.
 
Personita chiquita y niña, 
andariega, 
quemada por el sol sureño
Estas ahi?  mientras 
yo estoy tostada por el sol costero
enterrando caracoles 
para buscarlos otra vez.
 
Muchos años nos separan, 
pero aca concluimos
por fin.
 
En este punto exacto cuando tus ojos 
aun niños me recordaron quien sos.
Y los quise.
 













a: M.J.L

Olor a viento

El viento resopló, huyendo por las ramas se choco con la pared del fondo y como si la fuerza marina que trae la marea salo el momento y se encogió desapareciendo entre las ramas. 
Camina sin cesar ese horizonte que nunca se da vuelta, no es capaz de darte ventaja. Siempre esta firme, esperando el momento de gloria,  imperceptible, como ese que forma la humedad. Podría ceder si algo le importaras y darse la vuelta : darte un guiño por un instante imperceptible , cuando tu sepas y comprendas que jamas lo vas alcanzar. 
Pero mientras seguimos como el viento, resoplando y chocándonos contra la pared de algún fondo creemos que somos viento y que con la fuerza que llevamos  al cansaremos ese horizonte que quizás ni siquiera sabe que existimos .  Nos encongemos luego nos hacemos sal  y compredemos que somos mortales.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Playa

Respeto cada lágrima que derrame en su momento
                              en su frió temporal
o en alguna tarde agotadora.
 sobre esas lágrimas arme el barquito que me llevo al día de hoy.
a
está isla que no puedo dejar de soñar
de sentir bajo mis pies la arena que me prometiste en tu terraza.

martes, 7 de septiembre de 2010

El amor no tiene cuartel

Los sentidos y las brasas queman por igual, son como un  manantial de cocaína errática entrado por poros tapados.
Allí esta la suplicante pidiendo una tregua, como poseída tuerce la mano, se la muerde para no dañar.
Corriendo llega a la parada del colectivo y sin atisbos retrocede, golpea de nuevo la puerta que hace unos minutos dejo atrás.
No hay problema  que los inquilinos escuchen las suplicas, cuantas veces Nahir tuvo que salir asustado buscando un guardia de seguridad o algún policía  para detener las bravuras  de Saya, todo en oriente estaba quieto.
Las penumbras eran un recodó muy buscado, pero esta vez la noche y las penumbras eran el único testigo ocular de la escena.
La sordera incrédula de los vecinos, eran parte de la imaginación  de Nahir, aquel que nació raro, por que no atentaba contra ningún pedido de libertad de Saya ni alguna otra mujer que lo haya amado.
A veces se preguntaba si era por amor que lo perdía todo.
La puerta estaba cerrada y estuvo así, las suplicas no conmovieron a Nahir.
Saya inconsciente de temor,
se desparramo en un páramo cercano , unos arbustos rosados y durmió.
No hubo palabras ni intermediarios, solo el viento hizo que el cantar de Saya buscara y llegara a los sueños de Nahir.
Cuando se despertó salio corriendo buscando entre las calles las plazas los paramos lo que pensó que los sueños le decían.
Llegó al lugar donde Saya durmió la noche  que el no abrió la puerta, vio el pañuelo amarillo,
se acerco lentamente para no despertarla, Cuando la toco un suave viento que paseaba por ahí roso los pómulos, y empezó a desharserce, todo el cuerpo de Saya estaba convirtiéndose en arena seca fina morena,
Nahir se quedo con el pañuelo amarillo entre manos, con la boca abierta, no pudiendo creer que la mujer que amaba se le iba con el viento.
Se despertó en medio del cuartel, transpirado inquieto, las bombas en Palestina seguían cayendo.

Datese de un lejano terreno de contrariedades

                                                            1

El impulso perruno de Sebastiana de levantarse todas las mañanas para que el agua bien candente pudiera usarse, sin tener la necesidad su señor marido de hacerlo por si mismo, ni sus hijos, ni sus nueras, ni sus nietos, y algún perdido sin hogar.
 Todo pasaba por manos de Sebastiana,  o su mirada
Era dueña y sierva, en eso recidia la sonrisa en sus mañanas mirando la nada cargando el tanque de agua caliente.
La sonrisa era su espoliante natural, a escondidas, dado que la única vez que la vieron apenas esbozar una mueca parecida  a la sonrisa , fue cuando contagiada por la música que sus nietos tocaban en el patio, recordó uno de los momentos mas honestos de su vida.
Rozando la tarde , los mates que no paraban de brotar  de cualquier lado, necesitaban mas yerba. El nombre de Sebastiana empezaba a quebrar las paredes recién hechas, y casi mas parecía borrar la pintura.
Sin queja y sin pausa se puso firme , aprendió a no correr tanto y empezó a llevar una bolsa de plástico a todos los rincones que su nombre mismo la buscaba.
Allí estaba ella imaginando que la yerba que caía correctamente y finamente en el fondo de la bolsa de  plástico, era pasto para darles a los caballos del matorral.
No tenían caballos, apenas los  veía cuando por esas casualidades estaba llegando del mercado se topaba con algunos cartoneros que lo usan como transporte.
Les gustaba verlos pero siempre se quejaba del estado en el que estaban.






                                                              2


Un día acomodando las cosas de su cuarto junto a sus dos nietas y una amiga de ellas, encontró preservativos., y lo dijo tan alto que casi sin contener  ningún tipo de compostura las tres que la acompañanban  en el quehacer hecharon a reír. Sebastiana no se reía, eso les causo  un cierto recato. Hasta que una de sus nietas recordó: cierto!  para que quiere Sebastiana y su abuelo Nanto forros si  la habían vaciado apenas había tenido su tercer hijo.
Sin consuelo, mas por haber ella misma destruido parte de la fachada que había en esa casa, Ella y su marido.
Ahora que sus nietas sabían que no eran mas que impostores, se burlarían y no creerían en el amor para siempre, y lo peor perderían el respeto.
Pero como las cosas pasan rápido como mismo los pensamientos, el tiempo le dio la razón, se olvidarían todos de ese pequeño infortunio,
La locura se empezó apoderar de a poco , de todo  lo que parecía guardado hace mucho.
Especialmente la locura de una de sus nietas empezó a causarle tanto dolores de cabeza, que ese recuerdo en sí no la dejaba dormir de noche.
  Ella se encargaba de sacarles los vidrios que escondía para cortarse, de hechar a los novios de los cuales se obsesionaba, de las ambulancias que venían para llevarla. Después sus sobrinos casi todos drogadictos,que deambulaban por ahí todo el día.
De una de sus nietas que parecía ocultar algo, sera que su amiga no es su amiga como tal.
Ya no estaba tan arreglada , ni siquiera sonreía esas mañanas de soledad llenando el tanque.




                                                                 3



Las convoluciones en la casa, no paraban, ella agotada  comunico lo que nadie pensaba, por eso de ahí la sorpresa de ese vació cuando:
Al escuchar el grito de la nieta cortándose , sentir las lágrimas de   su hija encerrada borracha tomando whsyki por que otra vez su marido la dejo.
Sus nietos mas chicos pegándose entre si y martillando   las tortugas del jardín   , y uno de los mas chicos sonámbulo abriendo la puerta de calle,  el hijo gritando cosas incoherentes, mientras su otra nieta pensaba en suicidarse,

y por supuesto la ausencia casi asidua de su marido,
Sebastiana no dijo nada y murió.
Antes recordó lo mas honesto que hizo.


.



















                                                                    

Luz

Ayer recordé,
lo que a menudo me iba dictando el rectángulo mas agudo, cuyo fin en mi cuarto es que entre luz, un poquito no tan destellante ni tan nítida.
Un peldaño de luz que amortigue tanta ceguera,
las noches suelen  odiosas contemplar mi temple trémulo,.
En las mañanas suelo  recordar ese rectángulo cargado con cierta mística," por allí entra la luz " que necesito para despertar, para sentir que mi progreso es el adecuado.
No hay depresión somnámbula que pueda hablar mas que la propia habla despierta, llena de remolinos.
Ninguna de las formas de hablar puede explicar mejor lo que sucede cuando tus pies no quieren moverse para no despertar el resto del cuerpo.
Todo se va complicando un día atrapando otro, el hambre es el motor de una buena caminata, solo algunos metros.
Prendiendo con el dedo mas fuerte la tele, me introduzco en la sensación mas sanadora eh impura ver la nada.
Así los ciegos van quedando mas ciegos, y lo peor es que es preferible ir quedando sorda, para evitar la compulsa de palabrotas no de mal gusto sino por ser palabras a quien la audiencia le da fundamentos tan serios que te dan ganas de vomitar.
Ahí esta de nuevo ese filtro de luz, esa tele prendida  el plato en el piso, el hambre ya hizo que camine lo suficiente, ahora queda lugar para la mugre.
De repente me doy cuenta que hay una biblioteca que había olvidado, levante las dos piernas y empecé a ver las lomas de los libros, este ya lo leí. Recordé el momento exacto que cerré el libro. Estaba en una playa lejos, volaban en el cielo indescriptibles puentes de nubes, y la espuma se estaba volviendo negra,
cuando unas manos empezaron a rodiarme con amor las caderas encastradas y mordidas por la arena.
Solo recuerdo ese momento, no las manos ni a quien pertenecían. Todo al cabo de un tiempo termina en cajones de la memoria que una no esta dispuesta abrir así por que si.
Los libros me fueron llevando a un recorrido casi diría espeluznante, este lo deje de leer cuando me avisaron del funeral, al otro lo termine en el bondi 50 y así y así.
Empecé a preguntarme por que no había leído algunos  y las ganas, como la vida  que se oculta muchas veces de nuestras sombras, empezaron brotar.
Si Saramago, Sí Baudeliere , si tantos otros,  empecé a comerme los libros uno tras otros, la luz del día no importaba la noche era tan luminosa como el día
Los pies tomaron una rapidez inesperada, alucinante, empecé abrir el cuarto,
El aire embutido se disipo contra el viento que entraba como si lo estuvieran persiguiendo.
La cama estaba hecha, no había proximidad de platos latentes.
Ahí estaba leyendo mcon ganas de salir a la calle,  ver si lo real podía conmoverme, si al final del día salia como lo esperaba, seguiría caminando mas.