Camina sin cesar ese horizonte que nunca se da vuelta, no es capaz de darte ventaja. Siempre esta firme, esperando el momento de gloria, imperceptible, como ese que forma la humedad. Podría ceder si algo le importaras y darse la vuelta : darte un guiño por un instante imperceptible , cuando tu sepas y comprendas que jamas lo vas alcanzar.
Pero mientras seguimos como el viento, resoplando y chocándonos contra la pared de algún fondo creemos que somos viento y que con la fuerza que llevamos al cansaremos ese horizonte que quizás ni siquiera sabe que existimos . Nos encongemos luego nos hacemos sal y compredemos que somos mortales.

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