No vas aparecer
ni de verdad ni de mentira.
Un susurro en la noche no se apiada:
se posa en tu balcón .
Te inventa la noche un escenario seco y charlatán
pero las estrellas están de tu lado
y el frió lunar me tuerce
haciendo
dos caminos antes de llegar a casa.
Nada fue en la la hora fijada,
fue unas cuantas horas después
donde el susurro te miro de frente y
te quedaste quieta
en la memoria que olvida.
.
Despùes son todas congeturas
de estos signos que me marcan.
Están tus ojos
los mios, sobrevolandonos
sabiendo que existimos
en este puente congelado
donde tienen que quedar nuestros pasos.

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