Ella es la niña maldita oculta en todos mis fantasmas.
su mirada un frió brillo retumbando en mis partes sombrías.
Ella es la niña maldita que inventa una mirada sagaz
a mis cenizas,
un regocijo quemado.
Achica el polvo con sus zuelas de hierro, usa el tiempo
para volver frescos sus pasos.
y
olvidada en una banqueta del parque negro
se vuelve hacia a mi y me sonríe.

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